¿Qué es la meditación?

Debemos aclarar que, en realidad, lo que conocemos como Meditación (Dhyana), es Concentración, (Dharana: fijación de la mente en un solo punto). Cuando somos capaces de permanecer calmadamente concentrados sobre el objeto de nuestra concentración mental, es decir cuando somos capacer de contemplar serenamente aquello sobre lo que hemos posado nuestro órgano de conocimiento  llega el estado que conocemos como Dhyana o Meditación. Dharana puede ser sobre un objeto concreto (Saguna) o sin objeto (Nirguna o no cualificada). De todos modos  en lo práctico nos referimos a meditación indistintamente, difiriéndo dharana y dhyana en la calidad obtenida en su consecución. Las técnicas de concentración mental que nos proporciona el Yoga son el 6º grado del Astanga Yoga. El Yoga fue estructurado y recogido por escrito por primera vez por un gran  sabio indio llamado Sree Patanjali y, en esa forma nos ha llegado a Occidente.

Patanjali recogió una enseñanza milenaria dispersa entre gran cantidad de escuelas y maestros que transmitían sus enseñanzas de manera oral y lo reflejó en lo que conocemos como los Yogas Sutras.

Según sus escritos, el Yoga se fundamenta sobre ocho grados o niveles de práctica y la Concentración forma parte de ellos:

  1. Yamas: Normas de comportamiento hacia el exterior
  2. Niyamas: Normas de comportamiento hacia uno mismo
  3. Asanas: Posturas físicas para mantener el cuerpo físico vital y saludable
  4. Pranayama: Técnicas de control de la respiración
  5. Pratyahara: Técnicas de interiorización de la conciencia
  6. Dharana: Técnicas de concentración de la atención mental
  7. Dyana: El resultado de aplicar la conciencia en nuestro mundo interior concentrando la atención en el objeto elegido produce un flujo continuo de la mente sobre ese objeto que nos permite conocer cual es la realidad de dicho objeto. A tal proceso-resultado llamamos Meditación = Flujo continuo de la mente sobre el objeto de la Meditación.
  8. Samadhi: La culminación o maestría en el estado de Dharana lleva finalmente al samadhi. Samadhi es la desaparición de la conciencia de separación en la mente del meditador. Es la Unificación de todas las dimensiones del Ser. El fin del Yoga

Así pues, a lo que vulgarmente,  denominamos  Meditación es un estado psicofisiológico al que se llega mediante la práctica de  técnicas de concentración, sin tensión, que utilizamos para enfocar la totalidad de nuestra mente, de nuestros sentidos, en un objeto de conocimiento que queremos llegar a aprehender. El proceso o el estado en el que nos sumergen tales técnicas de concentración es la Meditación.

“El yoga es como el Árbol de la Vida, proveedor de todos los deseos,

en el que Yama y Niyama son las semillas, Asana y Pranayama los tiernos tallos;

mediante Pratyahara el árbol florece y con la práctica de Dharana, Dyana y

Samadhi se obtienen los más deliciosos frutos”.
Rasik Vihari Joshi

Lo que Patanjali estructuró es fundamental para conseguir resultados pero quizá el orden no sea tan determinante. Lo importante para la mentalidad occidental es empezar a practicar por donde uno crea conveniente, sin dogmatismo ni fanatismo, ir probando lo que a uno le conecte más fácilmente, sin gran esfuerzo. No debería haber esfuerzo en la práctica de la Meditación. Pero es cierto que los distintos grados del Yoga son sinérgicos, es decir, se complementan unos a otros y es en su práctica total que podemos esperar lograr sus mayores y más definitivos resultados.

De todos modos, la Meditación, lejos de abordarse como una profunda técnica de conocimiento y autoconocimiento, puede simplemente aplicarse como medio para conseguir una eficaz respuesta de relajación y sanación tanto física como psíquica. Cada practicante debe elegir a dónde quiere que la Meditación le lleve, en este sentido debemos considerarla simplemente como un vehículo que sirve a nuestros fines. Las técnicas de Meditación son, pues, tan numerosas como intereses particulares existan entre sus practicantes.
De entre todas ellas, en Haridayam escogemos aquellas que consideramos que pueden ayudar de manera más efectiva a nuestros alumnos para afrontar las situaciones de altos niveles de estrés, falta de conexión anímica tan frecuentes hoy en dia, asímismo, también liberarse de adicciones, etc.

Recientes estudios sobre técnicas de Meditación simple indican que:

  • La Meditación reduce el consumo de oxígeno entre un 10 y un 20%
  • Es la única actividad que reduce el lactato de la sangre, un marcador del estrés y la ansiedad.
  • Las hormonas calmantes, melatonina y serotonina, se incrementan, mientras que el cortisol, la hormona del estrés, se reduce.
  • Tiene un efecto profundo en los tres indicadores clave de la edad:
    • capacidad auditiva
    • tensión arterial
    • visión de objetos cercanos
  • La persona que lleva tiempo meditando padece un 80% menos de enfermedades del corazón y un 50% menos de cáncer
  • En el caso de enfermedades graves, al igual que en enfermedades crónicas, la meditación es la mejor ayuda para centrar la conciencia en la propia realidad, capacitándo al paciente para aceptar sus circunstancias particulares. Permite extraer del propio interior la fuerza mental y emotiva suficiente y necesarias para enfrentar la enfermedad con mayores posibilidades de éxito.
  • Los meditadores segregan la hormona de la juventud, la DHEA.
  • El 75% de los que padecen insomnio consiguen dormir si practican Meditación.
  • El 34% de los que padecen dolores crónicos puede reducir significativamente la medicación (previa aprobación médica).
  • La meditación asidua, 10 minutos diarios, mañana y noche, son muy efectivos para controlar el estrés.
Pero la meditación no es una técnica que pueda ofrecernos grandes beneficios si la practicamos sin el aprendizaje adecuado, por eso te ofrecemos nuestros cursos de meditación y práctica semanal guiada, sin contenido filosófico o religioso. Se trata de aprender las bases técnicas de las posturas y técnicas respiratorias.
Meditación libre y aséptica. Luego cada uno podrá, si así lo desea o necesita, añadir sus propias creencias, filosóficas, religiosas, etc. en su práctica individual e íntima.

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