Meditación del Samadhi. La visión apacible



"Aquellos que no se concentran ni meditan niegan el Atman (Alma)".

 Upanishad, Mantra 3

"El sabio corta en dos el nudo del egoísmo con la espada afilada de la meditación constante. Entonces el cocnocimiento supremos del Ser, o la completa iluminación interna, o la Auto-realización, desciende. El sabio liberado no tiene dudas ni ilusiones. Todos los lazos del Karma quedan destrozados. Así, pues, trata de estar siempre ocupado con la meditación. Esta es la llave maestra para abrir los planos de la eterna bienaventuranza". Swami Sivananda (Concentración y Meditación. E.L.A.)

Meditación en la Visión Apacible, en la Tradición Yoga  Vedanta

La meditación requiere, al menos en sus inicios, de una técnica a la que hay que aderirse. No podemos llegar al punto en que vamos a meditar sin conocer el cómo, el cuánto, el por qué, para qué, etc. Por ello nuestra larga exposición antes de exponer, La meditación del Samadhi o de la visión apacible.

Antes como en cualquier otra actividad que queramos emprender debemos recoger una  mínima información sobre la misma para  que nuestra mente racional pueda llegar a ver la posibilidad de  algún fruto que recoger en esa nueva actividad que le proponemos. Creemos que es bueno  conocer las teorías que fundamentan la meditación como un bien inapreciable e incluso diríamos ineludible, en nuestra vida. La meditación es tan importante para nuestra salud física, emocional y mental como lo es el descanso regular cada noche y, de ello ya se están dando cuenta muchos científicos  al estudiar sus efectos.

Pero nuestra mente no está acostumbrada a ese hábito, en su "software" básico  la meditación digamos que no figura, tal programa no viene de serie. En el entorno familiar, social o académico no figura como un aprendizaje de interés general. Por otra parte, la meditación acostumbra a venir  vestida de ropajes orientales, de incienso, flores y recuerdos de hyppies fumados en los jardines del no hacer nada, no favoreciendo así demasiado su asimilación en nuestra sociedad.

Cuando nos iniciamos en la meditación, generalmente lo hacemos siguiendo las instrucciones de algún libro, artículo periodístico, etc., pretendiendo poder permanecer el tiempo que nuestra mente egoica decida caprichosamente, en ese momento, quizá ilusionado o esperamos que aparezcan luces, seres extraordinarios, genios, que nos ofrezcan la sanación milagrosa de nuestros males o, en el más folclórico de los casos, el número de la lotería de los viernes... como quien le pone perejil a San Pancracio para obtener su gracia en el trabajo. Entonces, en nuestra novedosa experiencia, todo sale mal. Nos sentimos incómodos, nos acude todo a la mente..., mientras intentamos “dejarla en blanco”. "Nos duelen las nalgas, las rodillas, la columna vertebral. Se entumecen los hombros y..., ese picor tan insistente que descubro en mi nariz... Miles de pájaros del pensamiento acuden a nuestra mente, el dolor de cabeza empieza a aflorar…"

Será difícil repetir la experiencia y, más difícil todavía, que seamos capaces de llevarla más allá del simple adormecimiento que consigue la mayoría de  quienes creen meditar. Para pescar, hay que conocer las artes de pesca, hay que conocer el río, las especies que el río nos ofrece, su alimento favorito, etc. En la meditación es lo mismo. Primero es necesario un conocimiento introductorio que nos ofrezca la técnica a seguir, el método, conocer nuestra motivación y saber si está de acuerdo con lo que la meditación puede ofrecernos. La Meditación es una actividad seria, casi científica que debemos realizarla desde el corazón que orienta a la razón.

Nunca nos cansamos de repetir lo mismo: Los Yoga Sutras de Patañjali, desde nuestro punto de vista,  son la más completa codificación escrita nunca, sobre técnicas mentales, no religiosas, para alcanzar el mundo del espíritu. En ellos la meditación es un estadio en el conjunto de técnicas y conocimientos que en los mismos se ofrecen. No vamos aquí a profundizar en sus razones para ordenar todo el proceso de consecución de la libertad humana en sus ocho grados pero ahí van como recordatorio:

Los Ocho Grados del Yoga de Patañjali

1. Yama: Actitudes a tener en cuenta respecto a lo que nos rodea

2. Niyama: Actitudes a tener en cuenta hacia nosotros mismos

3. Asana: Práctica de ejercicios psicofisiológicos con plena atención y consciencia respiratoria durante su proceso.

4. Pranayama: Regulación consciente y deliberada de la respiración

5. Pratyahara: Sujeción de los sentidos  para llevarlos hacia el  Interior

6. Dharana: Capacidad de dirigir y concentrar la mente sobre un punto u objeto de conocimiento.

7. Dhyana: Capacidad de establecer interacciones con aquello que intentamos comprender.

8. Samadhi: Integración completa con el objeto de nuestra comprensión.

Cuando decimos  meditación nos estamos refiriendo a un proceso mental  de enfoque de nuestra intención que se compone de tres estadios claramente diferenciados:

1. Pratyahara/ Interiorización de todos mis sentidos.

2. Dharana/ Concentración de todo mi ser en el objeto de mi interés, sin esfuerzo, sin lucha.

3. Dhyana/ MEDITACIÓN o contemplación de lo que acontece durante todo el proceso.

Habitualmente nos referimos al proceso completo de  un trabajo mental  compuesto de varias fases o grados: Pratyahara, Dharana y Dhyana,  que a su vez dependen también de los grados anteriores: Yama, Niyama, Asana, Pranayama para lograr el éxito.

No consideramos que sea suficiente ni fructífero sentarse  y dejarse ir, o contar piedrecitas negras por los pensamientos  “malos” y piedrecitas blancas por los pensamientos “buenos”… Tampoco  la visualización de cualidades positivas es propiamente meditar, aunque es cuando alcanzamos altos grados de meditación cuando el trabajo de visualización es más efectivo. Estos son técnicas introductorias de toma de conciencia de los propios contenidos mentales, están bien, son un inicio, pero para penetrar en la meditación hay que ir más allá. Entonces, insistimos, meditar es una técnica, un método, algunos maestros dicen que son una ciencia de la mente, que se aprende, no adquirimos su dominio de la nada. En ese aprendizaje es muy importante la orientación que recibimos, la motivación con la que emprendemos el aprendizaje, etc. La meditación supone un control de los sentidos para que estos no nos engañen o confundan, puesto que en ocasiones las interpretaciones que hacemos de lo que estos nos transmiten, son parciales e interesadas y, por otra parte, ellos mismos en su funcionalidad no son infalibles.

En este aprendizaje hemos de tener en cuenta, como nos dice Swami Krishnananda, que: “No podemos controlar los sentidos sólo con la fuerza de la voluntad. Pueden controlarse, pero sólo se los puede vencer en la meditación profunda, en el samyama, en el samadhi…”. “Realmente, esta ilusión divina mía hecha de las cualidades de la Naturaleza es difícil de superar. Sólo los que se refugian en mi superan ésta ilusión”. Es la fuerza o Shakti de Dios quien se manifiesta como deseo. La rendición a Dios es la Vía. Rindete y Él se ocupará de ti".

Rendirse para retomar el camino de vuelta desde Samsara, donde la conciencia se convierte en materia, hacia el Sí mismo, hacia lo que es. El Yoga es ante todo, un proceso educativo,  que no funciona por la fuerza, sino por la comprensión gradual, quizá de lo que  no es, más que de lo que sí es. Aprendemos a discernir lo que realmente no es esencial de lo que es preciso y, por lo tanto verdadero y necesario, en el proceso del vivir cotidiano.

Nos empeñamos con tesón en llevar las teorías y prácticas de la "Sala de Yoga" a nuestras vivencias y circunstancias cotidianas, para con ello ponerlas a prueba, ponerlas en valor real. Este proceso concluye en la fe en la existencia de Dios, ente conciencia, con capacidad de ayudarnos en tal experiencia. La fe abre un nuevo nivel de comprensión en el cual nos sinceramos con nosotros mismos dándonos cuenta y aceptando, que somos responsables de nuestra vida. Nadie sino yo, soy responsable de mis actos,  erróneos o no, que en el pasado  han conformado el  mundo que hoy percibo y en el que habito.

Se abre un proceso purificatorio y en tal proceso es fundamental Creer en que aquellos errores nos son perdonados en cuanto nos rendimos a la divinidad presente en todo ser humano. En cuanto sinceramente intentamos rectificar nuestra visión del mundo, nuestro comportamiento, ante las circunstancias que nuestros actos traen a la experiencia unitaria del ser.

Comienza aquí, de verdad, el Yoga de la Acción, el Karma Yoga,. Para ello una vez más renunciamos a contemplar nada que no sea Ishvara,  la personificación de lo divino en cada uno de nosotros,  tal contemplación debe convertirse en nuestra respiración. Debe impregnar nuestro ser y fundirse con nuestro Pranayama, mediante sus diversas técnicas. El ser se muestra atento, expectante a cuanto los sentidos le muestran, sin apegarse a nada de cuanto pueda surgir, ni simbólico ni intelectual, porque todo es sensación, todo es forma, todo es idea, todo sigue siendo mente en la meditación. 

Lo que el ser busca es Amor y, el amor que anhelamos no se encuentra en la mente. Dejemos pues que todo cuanto surja, sin darle mayor valor, que todo fluya como el agua de un río calmo, a través del lecho que la madre tierra le ofrece, y permanezcamos apaciblemente anhelantes,  sin ansiedad ninguna, frente a la flor de loto que supone el fluir del pensamiento. Éste se abrirá en su momento y  nos ofrecerá toda su esencia perfumada, que se encuentra más allá de los conceptos racionales. Pero la mente es pura ilusión, pura Shakti de Dios,  manifestada en forma y modo para proteger lo incognoscible de las miradas impuras,  que no hallarían otra cosa que dolor y ceguera ante su pureza. Las fuerzas de la dualidad que mantienen la realidad de este mundo aparente flotan también en nuestro contenido mental, jugando el juego de la vida en nuestro campo de conciencia. Sin embargo, entre inhalación y exhalación, nos viene el recuerdo que nos conecta de nuevo con la Fe y, en nuestra mente suena el recuerdo que nos despertó un dia:  Satyameva Jayate  “La verdad triunfa”. Soltamos,  todo esfuerzo,  toda lucha, toda sensación y anhelo, todo rechazo y dualidad. Ya no hay río, ya no hay flor, ni aroma ni fluir. No hay quien observando, ni meditación, ni ser, ni no ser, solo hay Vida en Verdad.

  

 Adquiriéndo ese poder inherente a la Consciencia (de conocer la Naturaleza Real del Universo),

el aspirante asimila el universo a él mismo. (Su Naturaleza Real lo engloba todo)

Pratyabhijñahrdayam

 

Fundamento filosófico de la meditación  según el Yoga/Vedanta

El Vedanta es una de las seis darsanas (1) o filosofías principales de la tradición india, que explican el mundo.  Las Upanishads son, “el punto  final de la literatura védica, son un compendio de las costumbres, ritos y ceremonial Litúrgico de la dilatada y compleja tradición védica, y al mismo tiempo una nueva reinterpretación de la misma. Buscan ante todo la última unidad ontológico-mística latente en la tradición védica pluriforme, la unidad subyacente a la multiplicidad existencial” . (“La sabiduría del bosque”. Félix G. Ilárraz / Òscar Pujol-1). 

Las Upanishads nacen en parte como reacción contra el ritualismo mecánico en el que habían caído los brahmanes (sacerdotes), pero también como evolución natural del conocimiento védico, así como de la experiencia meditativa realizada por ascetas contemplativos retirados en las montañas, solitarios o en pequeños grupos. ¿?

Se distinguen del período brahmánico, especialmente por establecer un “proceso consciente de interiorización  de los elementos pre-upanishádicos, en búsqueda constante del último principio o “ser-en-si”, el ser esencial de todos ellos”. (1)

En la época axial, entre los siglos VIII y V a.C. emerge en distintas zonas del mundo el pensamiento autorreflexivo, una ética y política universal, una metafísica de unidad que concluye en un sentimiento religioso de lo Inmutable. Las Upanishads hay que situarlas pues en ese contexto, el del primer florecimiento de la razón.

 Los Siete Bhumikas 

 Para el Vedanta existen siete estados de conciencia, que el ser humano experimenta en su búsqueda de la Verdad/ Realidad 

1. Subhecha: Búsqueda de la Verdad. La Verdad como la realidad tras lo cotidiano, lo que perdura al tiempo y más allá del espacio. Más allá de la pantalla donde se refleja la historia diaria objetiva que todos contemplados , aún con distintos matices y apreciaciones.

2. Vicharana: Correcta interrogación. Convencidos de que la historia objetiva que perciben nuestros sentidos no puede ser real, puesto que intuimos que algo hay en el transfondo emprendemos con sinceridad la  búsqueda de lo Real, de la Verdad.

3. Tanumanasa: Desvanecimiento de la mente. La mente pierde así el interés por lo que el mundo le muestra y se entrega en la búsqueda o percepción del Alma. Este grado de conciencia corresponde a las últimas fases de  Savitarka y Nirvikarpa Samadhi (2)

4. Sattuapati: Pureza de mente. Toda modificación mental se reduce a la  identificación con el Ser.  Corresponde a Sananda y Sasmita Samadhi.

5. Asamsakti: Estado mental de desapego. Al conocer al Ser, el meditador   no ve afectado por ninguna cosa del mundo.

6. Padarthabhanava: Conocimiento de la verdad. El karma, las impresiones  mentales subyacentes en el subconsciente, han sido casi totalmente  destruidas, no pudiendo producir así nuevas acciones que aten al Alma al mundo.

7. Turiya: Estado de liberación.  El meditador percibe a Dios en todas las cosas. Ya no actúa, el cuerpo y sus componentes terminan de consumirse.

(1) darsana, de la raíz drs = ver, observar, de donde deriva visión y vista.  Sistemas filosóficos-teológicos. 

(2) Samadhi, de la raíz dhà= coger, reunir, y del prefijo sam= conjuntamente: Absorción completa en la realidad última, con pérdida de la autoconciencia; estado de profunda concentración, el último de los estados espirituales yógicos.

(1 y 2) Traducción de R. Panikkar en Espiritualidad Hindú, Ed. Kairós 

El ser humano experimenta estos siete estados de conciencia en un mundo compuesto, para el Vedanta, por cuatro grados o estadios, dimensiones existenciales, que en conjunto denomina Brahman, la Realidad Última.

El Brahman Cuádruple

 

Todas las prácticas espirituales, la meditación incluida, participan de estos cuatro aspectos  de la espiritualidad, sean de las escuelas que sean.

1. Vaisvánara. El mundo físico. Descubrir a Dios en el quehacer del mundo. Es el karma Yoga, el camino de la acción consciente y desinteresada.

2. Taijasa. El mundo ideal.  Aquello tras las apariencias que solamente podemos percibir tras abandonarnos al amor devoto. El Bhakti Yoga. Dios en todas las cosas, en todos los quehaceres.

3. Prajñna. El mundo espiritual. Jñana Yoga. Trascendido el conocimiento por el amor, a través de la sabiduría se percibe que todo está pleno de Dios.

4. Turiya. El mundo transcendente. Sólo Uno, sólo Brahman. Dios en Sí mismo. Todo y nada existe. Sat, Cit, Ananda. 

 

Mediante la practica yogica y el desapego se desarrollan cuatro clases de percepción consciente y gradual de la Realidad que en su conjunto denominamos genéricamente como Samadhi. 

En el tercer estadio desarrollamos una percepción del mundo y de la vida que trasciende todo conocimiento y que se caracteriza por la manifestación de una “sabiduría apacible”. 

La tradición reconoce dos clases de Samadhi:

  • Samprajñata Samadhi: En el que se reconocen cuatro tipos graduales.
  • Asamprajñanta Samadhi

SAMPRAJÑATA SAMADHI (Samadhi con Semilla, proceso de concentración y disociación del ego denso)

1. Savitarka: Absorción analítica. Con interrogación. Se medita en los elementos contenidos en el espacio-tiempo, la materia. Ésta, puesto que carece de realidad propia es cuestionable aplicando la razón.

2. Nirvitarka: Absorción en la no deliberación, no interrogación. Se medita en los elementos sutiles, fuera del espacio-tiempo, fuera de la realidad material, como los chakras, los nadis, los símbolos, etc. No podemos interrogar, tan sólo discriminar cuanto acontece para permanecer en nuestro objeto de meditación.

3. Sananda: La meditación trascendiendo la dualidad de materia-no materia, dentro-fuera, etc. de manera natural, se posa sobre la propia mente. Su Naturaleza Original aparece en forma de experiencia  beatifica. Este estado de beatitud nos libera de los mecanismos racionales de estudio, investigación y satisfacción. Es la experiencia pura, pero todavía no permanente.

4. Sasmita: La experiencia de la beatitud, sitúa la meditación sobre la propia mente, Los componentes físico y vital han sido trascendidos, predomina el componente intelectual. Se experimenta la Realidad del Sí mismo, el ego sin cualidades, el Yo. Pero todavía percibimos la dualidad, ego- Dios.

 

ASAMPRAJÑATA SAMADHI (Samadhi sin Semilla, adual)

Es la culminación de todo el proceso iniciado en Samprajñata Samadhi. Es el estado de fusión con lo Absoluto que está más allá de todo conocimiento, más allá de toda forma, concepto, etc. Es la experiencia adual, “no hay quien observe, no hay observado”. Es la experiencia del no retorno, la Liberación, Moksa, Nirvana.  Sólo el Alma en su prístina luminosidad. Luz Clara. Brahman.

 

Necesidad de crear el hábito de la meditación

Seguridad

La principal preocupación del ser humano es la adquisición de bienestar, que nos viene precedido de la supuesta seguridad  que nos aporta la salud, el trabajo, una buena economía, buenas relaciones sociales y familiares, etc. Sin embargo, la experiencia nos demuestra que la seguridad no existe en este mundo material que habitamos. La filosofía védica así nos lo advierte también. No hay seguridad en Samsara. No puede haberla. Cómo podemos encontrar seguridad en aquello que es siempre, por propia naturaleza, sujeto a cambio, dependencia, relatividad e incluso a corrupción? Nuestra única certeza es que estamos sometidos a la decadencia y en último término a la muerte. Sin embargo, la vida apoya a todo ser que es y se mantiene consciente del proceso.

Sensación y sensibilidad

La vida, nuestra propia naturaleza aparente, nos lleva a movernos desde el ámbito de las sensaciones que nos transfieren nuestros pobres y no siempre afinados  sentidos físicos. La sensación incrementa un conjunto  apetitos artificiales que nos llevan a experimentar un mundo de acciones inconscientes, las más de las veces,  que nos sumergen en la confusión más angustiosa. En cambio, cuando nos movemos desde la sensación hacia la sensibilidad nuestro mundo de acción parece tomar otra dimensión,  parece ser otro espacio. Cuando abrimos nuestra sensibilidad hacia la existencia, hacia la vida y la consciencia toda, tanto la visible como la invisible, tanto la material como la espiritual, penetramos  en un plano existencial de plena consciencia y claridad apacible que nos permite ver, entender y comprender…

Sufrimiento y felicidad

Tanto la felicidad como el sufrimiento son sensaciones transitorias. El sufrimiento procede de nuestro yo conceptual, separado y autoproyectado por nuestros sentimientos de dualidad, de pérdida-ganancia, de bueno-malo, básicamente. Éste sufrimiento es útil, tan solo para liberarnos, para despertar a la verdadera realidad, desde la que podamos cuestionarnos todo nuestro pequeño ser, nuestro ego personal, interesado. Debemos abrirnos a este pequeño gran dictador para entenderlo y ver la realidad que nos muestra y, en ese momento de apertura, observación y aceptación de cuanto surge, el sufrimiento deja ya de tener sentido, a  cumplido con su cometido de despertarnos de nuestro error.  En ese momento surge la felicidad, el contento o satisfacción porque inconscientemente reconocemos que hemos hecho simplemente lo que hay que hacer: abrirnos, observar y aceptar. Pero esta satisfacción o felicidad es también pasajera, de momento, por eso no la debemos sobrevalorar. Nos mantenemos atentos al flujo de la vida.

Religión ó espiritualidad

La  experiencia de aquellas  y aquellos que han logrado, a lo largo de los siglos, trascender sus personalidades,  distintos personajes, hombres y mujeres por igual, de cualquier región y sociedad del mundo, adscritos o no a cualquier tipo de religión o filosofía de vida, todos nos orientan hacia un saber trascendente común,  que en Occidente se conoce como Sabiduría Perenne y en India como Sanatama Dharma (La Ley Eterna). Todas sus experiencias cuando se refieren a Dios, convergen hacia un solo  y Único Dios, aunque pueda representarse en todas sus múltiples facetas. De todos modos nadie discute sobre la existencia o no de Dios. Todos y todas convergen en que Dios es  Amor, Compasión, Caridad, Perdón, Altruismo, Benevolencia, Humildad. Dios es Uno mismo y el otro. Dios como Realidad Última. La verdadera espiritualidad no es pues alguna cosa a lo que uno pueda unirse o de lo que uno pueda ser excluido. Nada que pueda uno aceptar o negar. La espiritualidad es una dimensión íntima  de la que absolutamente nadie puede abstraerse. Forma parte de nuestra verdadera esencia como seres humanos. Creas o no en ello sigue habitando en ti la semilla de la vida que trasciende tu experiencia racional.

La verdadera experiencia religiosa tiene su fundamento en la existencia universal, que es la vida más allá de la muerte, en la inteligencia superior que florece con el samadhi y que nos sitúa fuera de los conceptos dualistas de la mente material, de palabra-pensamiento. La práctica espiritual es la que nos lleva a experimentar la realidad de la vida infinita y la inteligencia superior en nosotros, por nosotros mismos.

Para ello, al contrario de lo que nos dicen TODAS las religiones organizadas, no necesitamos de intermediarios, díganse curas, lamas o swamis. Podemos necesitar guías que hayan recorrido cierta parte del camino, amigos avanzados en el estudio y la práctica, pero no aceptamos intermediarios en nuestra experiencia de Dios.  Dicha experiencia es íntima e intransferible en todos los sentidos. Siempre desde el respeto escuchamos a quienes dicen saber más, pero una de las bases fundamentales del Yoga es utilizar con sabiduría y tino la discriminación.  Hay muchos falsos profetas, recuerda que estamos avisados de ello en todas las tradiciones, y el próximo profeta no viene en carne y hueso externa, sino en el corazón de cada uno que le busque. Tu mismo , tu misma, eres el nuevo Avatar en la Era de Acuario. Eso es lo que debes realizar,  las cualidades del Avatar en tu propio corazón, eso es  entrar en la Nueva Era.

 

 

La verdadera espiritualidad debe llevarnos solamente frente a nuestro verdadero Ser, no a otra persona, libro o institución. Aunque evidentemente podemos y debemos  aprender de las experiencias y conocimientos ajenos, pero siempre y cuando no coarten nuestra más absoluta libertat de acción y conciencia. La Verdadera espiritualidad es Libertad de cuerpo, mente y alma.

Vivir

Vivir dándose cuenta y, realizando en tu día a día, momento a momento, que la vida, más allá de sus diversos ropajes, necesarios sin duda para su manifestación y juego es, Conciencia Plena Indivisa. La vida siempre ha sido y lo seguirá siendo, un misterio por resolver, ese es el juego de Dios. Pero la vida, vivida con gracia con esfuerzo, pero sin lucha, dejando fluir, es abundancia, es prosperidad.

La meditación, la percepción

 

El propósito de nuestra existencia es tomar conciencia de nuestra propia evolución como seres humanos. Para que ello ocurra nuestras energías internas, nuestra energía psíquica debe ser “purificada” y equilibrada. Su vibración sutil debe ser  afinada a un tono determinado.  De este modo la percepción a través de tal energía se vuelve más y más clara y profunda en sus matices. En todo este proceso de toma de conciencia, contamos con dos aspectos:

El Observador: El estado de ver en sí mismo, que debe desligarse de toda creencia propia, juicio e intención que pueda llevarle a interpretaciones interesadas . Para ello es preciso el establecimiento de un método de estudio y práctica sistemática.

Lo Observado: El mundo en que nos desenvolvemos y que queremos conocer: físico, emocional, mental. Y en éste también su aspecto astral, mucho más sutil que el consciente.

El proceso de Meditar nos acerca hacia un estado de percepción libre de conceptos, ideas preconcebidas, juicios de valor propios dependientes de nuestras experiencias pasadas, y de nuestros miedos futuros, sumergiéndonos poco a poco, en un plano de percepción pura, a través de la vivencia de la autoconciencia de nuestra propia naturaleza pura y eterna. Esta experiencia aún en pequeñas dosis marca profundamente la vida de quien medita. Todo el tiempo estamos canalizando una personalidad que creemos y asumimos como propia, sin darnos real cuenta que es algo que nos viene facilitado por nuestra  familia, educación, entorno en general. Cuando somos capaces de soltar toda esa información, nuestra mente deviene clara y podemos entonces vislumbrar la verdad de nuestro Ser Verdadero.

Meditación no es canalización

La canalización esta hoy en día muy de moda. Nosotros advertimos que nada tiene porque haber de malo en ella, pero la canalización no es meditación. Sus medios pueden parecer semejantes, pero en realidad son totalmente distintos. También lo son sus objetivos y los medios para lograrlos. Meditación es el medio para Liberarse de la Ilusión, incluso de las ilusiones del mundo de los dioses.

 

 

 http://youtu.be/Ekycwf3Q-wo


Bibliografía:

Aforismos de Patañjali comentarios de Swami Vivekananda 

Yoga Sutras de Patañjali, comentarios de Swami Vishnu Devananda

Yoga Sutras de Patañjali comentarios de Rasik Vihari Joshi

Bhagavad Guita, Cometarios de Swami Sivananda

Los Orígenes del Hatha Yoga ( Hatha Pradipika, Gheranda Samhita, GoraksA- Shataka) comentarios de Alicia Souto.

El Yoga como Ciencia Universal, Swami Krisnsananda, edi. De Javier Ruíz Calderón

Espiritualidad Hindú, Sanátana Dharma. Raimon Panikkar

La Vida de Ramakrsihna, Romain Rolland

De la Oración a la Contemplación, Consuelo Martín

Concentración y Meditación, Swammi Sivananda

La Indagación del Ser, El Camino de ramana Maharshi. Sri Sadhu Om

El Sendero del Dharma. Sesha

Shiva Samhita, Tratado original de Yoga. Shyam Gosh

La Sabiduría del Bosque. Antología principales Upanishads. Félix G- Ilárraz y  Óscar Pujol